Debo confesar que hoy es el primer día. Hoy es el más doloroso porque se fue mi amor bien lejos mío. Lo más triste de todo, es que él nunca se enteró que lo era. Cuánta sabiduría nos falta, a quienes no podemos demostrarlo, y a quienes no pueden percibirlo. Hoy es el primer día sin sus besos, sin sus abrazos, sin su llamada, sin su compañía, sin su olor, sin su pelo desordenado al despertar, sin su "te amo" de boca en boca, sin su sonrisa y su carita de pregunta cuánto no entendía algunas cosas, sin su manito en la mía... Hoy es el primer día y el más doloroso de mis 27 años. Hoy decidí dormir todo el día, probablemente porque recordarlo me saca una sonrisa, y luego me hace llorar. Y yo con esa dualidad en mi corazón no puedo respirar. Es como si me faltara el aire, y recién hoy entiendo el dicho "muerto en vida". Es como si me hubieran extirpado un brazo, me lo hubieran vuelto a poner, me lo volvieron a extirpar y así sucesivamente, por tercera vez. Es tanto el dolor del corazón, que es como si me lo sacaran desde lo más profundo, y no pudiese hacer nada porque ya no lo tengo. Porque lo entregué y en ningún momento me preocupé de recuperarlo. Y bueno, qué más se puede hacer. Reconstruir los pocos trozos que quedan de él tirados en el piso, y día a día rearmar las piezas. Pero esta vez sola. SI logro rearmarte, te juro corazoncito, que te quedas conmigo y no te entrego nunca más. Estés dónde estés, no sabes cómo te amo, y cuanto siento tu pronta partida. Cuánto siento ver el lado de mi cama vacío... No sabes cuánto siento no tener valor para buscarte y hacer todo lo que este amor exija.
Ahora pronto me quedaré dormida, con mucha ayuda claro. Pero a veces es mejor dormir que pensar, soñar que poner los pies en la tierra. Porque la realidad, aunque injusta, siempre es más real que los sueños... y duele.

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