martes, 15 de octubre de 2013

Tú debieses saber

A veces me cuesta entender el mundo en que vivimos. Hay personas que no sienten, y si sienten tratan de opacar sus propios sentimientos, o simplemente no se dan cuenta de lo que puede sentir aquel ser humano que se encuentra a tan sólo algunos pasos de él. Me angustia la maldad, la mentira tan deliberada, la sonrisa dibujada, las caricias intrascendentes. Me apena mirarte, y no ver tus ojos como en aquellos tiempos, o por llamarlos de una mejor manera, aquellos momentos. Cómo la maldad puede triunfar, cuando en el otro extremo existe tanta bondad, tanto que ganar, tanto por qué soñar…
La vida nos brinda alegrías, penas, decepciones, fascinaciones… pero hay algo para lo cual la vida no nos puede guiar… el camino hacia la felicidad.
Tú, debieses saber, que iluminas las estrellas cuando el cielo se ve grisáceo, un tanto más opaco que las alfombras que sostenían la mesita de noche de ese entonces. Sin saberlo, sin notarlo, lo iluminas todo de rojos, naranjos y rosas, como el ocaso más lindo y puro que algún ser humano pudo ver. Tú debieses saber, que no existe el tiempo ni el momento preciso, simplemente debes encontrar el momento y hacerlo tuyo, propio, mágico. Tú debieses saber, que en los momentos que no estoy, son en los que más quiero estar. Tú debieses saber, que no importa si tu cariño se desvanece en aguas turbias, quizás haya alguien que espere que todo aclare, y calme, para recibirte y abrazarte, Debieses saber, que si algún día lloro, no es por pura tristeza, sino por la impotencia de no poder cambiar aquellas cosas que, sin poder lógico alguno, nos alejan.
Por más que lo intentemos, habrá mil cosas que no entenderemos de la vida; muchas injusticias se irán sumando, y nos veremos hundidos, ciegos, presos.  Lo único bueno de todo esto, es que podemos seguir soñando. Podemos seguir pensando que el tiempo no se detiene, y que debemos seguir luchando… avanzando con él, con ese reloj que no deja de parpadear, y que nos avisa que la vida es hoy, que quizás no haya un mañana, y que el ayer ya se encuentra demasiado lejos.

Día 1

Debo confesar que hoy es el primer día. Hoy es el más doloroso porque se fue mi amor bien lejos mío. Lo más triste de todo, es que él nunca se enteró que lo era. Cuánta sabiduría nos falta, a quienes no podemos demostrarlo, y a quienes no pueden percibirlo. Hoy es el primer día sin sus besos, sin sus abrazos, sin su llamada, sin su compañía, sin su olor, sin su pelo desordenado al despertar, sin su "te amo" de boca en boca, sin su sonrisa y su carita de pregunta cuánto no entendía algunas cosas, sin su manito en la mía... Hoy es el primer día y el más doloroso de mis 27 años. Hoy decidí dormir todo el día, probablemente porque recordarlo me saca una sonrisa, y luego me hace llorar. Y yo con esa dualidad en mi corazón no puedo respirar. Es como si me faltara el aire, y recién hoy entiendo el dicho "muerto en vida". Es como si me hubieran extirpado un brazo, me lo hubieran vuelto a poner, me lo volvieron a extirpar y así sucesivamente, por tercera vez. Es tanto el dolor del corazón, que es como si me lo sacaran desde lo más profundo, y no pudiese hacer nada porque ya no lo tengo. Porque lo entregué y en ningún momento me preocupé de recuperarlo. Y bueno, qué más se puede hacer. Reconstruir los pocos trozos que quedan de él tirados en el piso, y día a día rearmar las piezas. Pero esta vez sola. SI logro rearmarte, te juro corazoncito, que te quedas conmigo y no te entrego nunca más. Estés dónde estés, no sabes cómo te amo, y cuanto siento tu pronta partida. Cuánto siento ver el lado de mi cama vacío... No sabes cuánto siento no tener valor para buscarte y hacer todo lo que este amor exija.
Ahora pronto me quedaré dormida, con mucha ayuda claro. Pero a veces es mejor dormir que pensar, soñar que poner los pies en la tierra. Porque la realidad, aunque injusta, siempre es más real que los sueños... y duele.

A veces me pregunto

A veces me pregunto por qué la vida es tan injusta. Será que todavía soy muy joven para comprenderlo, y que cuando sea vieja me haré más sabia y podré comprender las injusticias de la vida detrás de las lágrimas. Que lo que prometen eterno, nunca se cumple. Yo no sé si podré algún día. Sólo sé que no estás, y en el corazón no me caben más apretones de tristeza.

Bienvenida

Siempre me ha ayudado escribir para liberar mis alegrías, mis penas, mis angustias y mis miedos. Siempre pensé que un día como hoy decidiría escribir por un motivo de felicidad. Debo decir que el motivo es otro. Es la sanación. Cargada de penas y nostalgias, decido abrir este espaci.o para mi y para quienes lleguen a él. Espero que sea un espacio en el que no sólo yo pueda sanar mi alma y mi corazón, sino que también para que usted, que está leyendo esto, no se sienta tan solo o sola. No es usted el único que está sufriendo, somos muchos quienes pasamos por procesos de tristeza y a veces necesitamos palabras que nos ayuden a sentir que aún hay esperanza, y que mientras nosotros caminamos por este difícil camino, hay quienes han logrado llegar a la meta, y volver a sonreír. Espero ser una compañía, que mis letras los ayuden o los acompañen, aún si son tristes. Nos ayudarán a ti y a mi, a saber que la vida algún día nos enseñará que todo este camino valió la pena, para aprender y ser finalmente felices